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El calentamiento global en América Latina

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
Hace pocos años, precisamente en el 2012, un informe titulado El clima y el reto del desarrollo para América Latina y el Caribe  pronosticaba que estas regiones enfrentarían grandes daños a causa del calentamiento global. Hoy estos daños están a la vista de todos y no resultan únicamente materiales: los desastres ecológicos y en consecuencia la pérdida de vidas se lamentan a lo largo de Latinoamérica, resultando cada vez más frecuentes.


Con proyección al 2050, el mencionado estudio realizado por el BID, la CEPAL y WWF presentado en la Cumbre Rio+20 (que tuvo lugar en Rio de Janeiro a fines de junio de 2012) aseguraba que la región perdería unos cien millones de dólares al año a causa de las pérdidas en la agricultura causadas por las fuertes inundaciones y sequías, entre otros desastres naturales. Cuatro años después de la Cumbre Rio+20, América Latina enfrenta un clima peligroso; y se estima que unos 14 millones de latinoamericanos viven en zonas de alto riesgo ante el cambio climático.


Y es que desde 1985 la temperatura de la tierra viene en aumento, estando desde hace 30 años siempre por encima del promedio mensual del Siglo XX. Los récords de temperaturas se rompen casi mes a mes y de esta manera se presentan actualmente las temperaturas más elevadas jamás antes registradas, tal como sucedió en mayo de 2016, que se ubicó como el mes más caluroso del que se tiene registro, según la Oficina del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) y la NASA.


Tal como informa el portal El País, América Latina deberá adaptarse a un nuevo clima, incluso si se llegara a mantener el calentamiento global por debajo del límite, ya que los efectos se ven a lo largo de toda la región y las sequías e inundaciones provocadas por el fenómeno El Niño muestran sus estragos en la misma. Por ejemplo, en Bolivia se secó el Poopó, el segundo lago más grande del país.


Entre las desastrosas consecuencias del cambio climático se estima que actualmente más de 3,5 millones de personas viven en condiciones de inseguridad alimentaria por las pérdidas de sus cosechas en El Salvador, Guatemala y Honduras; mientras que las inundaciones y derrumbes provocados por lluvias torrenciales afectaron a más de 411.000 personas en Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú, y Uruguay o Haití, dónde cayó en tres semanas el equivalente a la mitad de la precipitación anual, afectando a más de 9.000 familias, informa El País con datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios  (OCHA).


La OCHA es una de las dependencias que pone énfasis en la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe frente a los desastres provocados por el cambio climático, asegurando que estos desastres pueden aumentar debido también a la rápida urbanización de la región.


En declaraciones en su web oficial, esta oficina informa que “Todos los países de América Latina y el Caribe están en riesgo de ser afectados por fenómenos naturales y la tercera parte de su población vive en zonas de alto riesgo de desastres, sobre todo debido a los fenómenos meteorológicos”. Además, también mencionan la desigualdad económica y el aumento de la violencia social a la que debe hacer frente esta zona, lo que podría ocasionar que “las necesidades humanitarias aumenten en la región y el acceso humanitario se haga más difícil”.


¿Qué le queda a América Latina para hacer frente a las consecuencias del cambio climático?


En principio, los expertos aseguran que de no tomar medidas el planeta llegará a ser cuatro grados más caliente para el 2100, lo que traerá una cadena de desastres como pérdida de cosechas, ecosistemas y fuertes olas de calor, entre otros.


Para hacer frente a este panorama, en diciembre de 2015 todos los países de América Latina apoyados por buena parte de la comunidad internacional firmaron el acuerdo climático en París, en el cual se pactó unir esfuerzos para que el aumento de las temperaturas no supere en promedio un 1,5ºC.


También la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomó cartas en el asunto apoyando esta decisión a través de la incorporación del Objetivo número 13 en su lista de objetivos de Desarrollo Sostenible; el que busca “tomar acción urgentemente para combatir el cambio climático y sus efectos”, según reseña El País.


Pero para poder cumplir este pacto se hace inevitable bajar de forma urgente las emisiones de carbono por ejemplo mediante la utilización de energías limpias, para lo cual Latinoamérica presenta gran potencial. Sin embargo esto no está sucediendo, y de la mayor demanda de energía sólo una mínima parte proviene de fuentes renovables.


Mira el video “Un Clima Peligroso” realizado por el BID sobre el cambio climático en América Latina




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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Redactora fanática de la comunicación, la música, la radio y desde un tiempo a esta parte, también de las series

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