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Cómo educar contra la violencia de género

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
Los datos de ONU Mujeres estiman que en el mundo al menos una de cada tres mujeres (un 35%) ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o ex pareja en algún momento de su vida; cifra que puede crecer exponencialmente cuando se observa por ciudades y países, considerando también que obtener estadísticas exactas es difícil debido a que aún hoy muchas mujeres siguen callándose por miedo.


Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.


La violencia contra la mujer tiene muchos rostros, y uno de ellos es irreversible: el feminicidio
; aunque las sobrevivientes de estos crímenes tampoco siguen sus vidas en escenarios más esperanzadores. Las mujeres que han sufrido violencia de género son más propensas a contraer VIH/SIDA, a tener un aborto, volverse depresivas o adquirir trastornos y adicciones, entre otras tantas terribles consecuencias.


En pleno siglo XXI y a pesar de que el género femenino conquista de a poco terrenos antes dominados por hombres, las muertes de mujeres a manos de hombres siguen sucediendo en todos los rincones del planeta; y no en “países lejanos” donde la cultura sigue siendo de patriarcado, sino a la vuelta de la esquina, en la otra cuadra, a nuestro lado. La educación en contra de la violencia de género se hace imprescindible, fundamental y urgente. Enseñar a los niños desde pequeños cómo combatir la violencia contra la mujer es una de las claves para combatir este triste flagelo.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja o ex pareja

Cómo educar contra la violencia de género


1 – Escuchar a los niños


Saber qué conceptos manejan los niños respecto a cada género y sus roles es otro punto vital para saber cómo empezar a trabajar sobre este tema. Antes de desterrar y repensar conceptos se debe escucharlos, saber qué piensan. Para destruir el prejuicio en los niños que realizan afirmaciones categóricas erróneas, una buena forma no es simplemente decirle que eso no debe ser así, sino ayudarlo a pensar por sí mismo con preguntas del estilo “¿por qué?".


2 – Trabajar sobre la Ley Nº 348

Los niños y adolescentes, así como la sociedad toda, deben conocer lo que decreta la Ley Nº 348 que pretende garantizar a las mujeres una vida libre de violencia. Tal como dice el Artículo 1, “La presente Ley se funda en el mandato constitucional y en los Instrumentos, Tratados y Convenios Internacionales de Derechos Humanos ratificados por Bolivia, que garantizan a todas las personas, en particular a las mujeres, el derecho a no sufrir violencia física, sexual y/o psicológica tanto en la familia como en la sociedad.”. 


3 – Promover una educación en valores


Promover la solidaridad, la equidad, el respeto hacia la intimidad propia y ajena, la integridad y el desarrollo de actitudes responsables ante la sexualidad. En este punto, una actividad que puede realizarse en clase es pensar entre todos y buscar en internet canciones que conozcan y que aludan a relaciones de pareja. Algunas de las preguntas a trabajar podrían ser “¿Qué valores expresan esas canciones?” “¿Promueven actitudes que puedan ser discriminatorias y ofensivas?”.


4 – Incentivarlos a hablar


Incentivar a los niños a identificar las situaciones de maltrato, ayudándolos a elaborar herramientas para actuar en estos posibles casos para que puedan cuidar de sí mismos y de quienes los rodean. Ayudarlos a entender que no deben quedarse callados y deben actuar y denunciar ante quien corresponda (maestro, adulto responsable) cualquier situación de maltrato vivida.


5 – Los niños también lloran


Que los varones se sientan libres de expresar y verbalizar sus emociones, sentimientos y necesidades es fundamental. Debemos acabar ya con frases del estilo “los hombres no lloran”, ya que esta es una forma más de promover la discriminación, la generación de futuras fobias sociales y diversos modos de violencia.


6 – Despertar el compromiso


Además de despertar el compromiso mediante la “denuncia” de una situación de violencia ante el maestro, padre o mayor responsable, otro compromiso también debe ser despertado en los niños desde pequeños, como por ejemplo el involucrarse en las tareas del hogar o en el aula a otras que siempre se han pensado como “cosas de mujeres”. En este punto también pueden analizarse en grupo ciertas publicidades -sobre todo de productos de limpieza y alimentación- las que en general tienen una fuerte orientación hacia la mujer. “¿Debe ser esto así o las tareas de la casa tienen que ser un trabajo de equipo?”.


Estas son solo algunas de las actividades y actitudes que deben trabajarse con los niños para promover el repudio hacia la violencia de género y también para incentivar el empoderamiento femenino, pero sin duda existen muchos puntos más sobre los que trabajar. Es fundamental redoblar los esfuerzos en este tema que, sin exageraciones, es una barbarie mundial. Tal como dice la frase, uno de los caminos más certeros para que el Ni Una Menos sea una realidad es terminar con la crianza de “princesas indefensas y hombrecitos violentos”. La educación en este sentido es impostergable.


Mira este video que se ha vuelto viral sobre las reacciones de unos niños cuando se les pide que golpeen a una niña



Descarga el Manual de ONU Mujeres Voces Contra la Violencia


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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Comunicadora en formación constante

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