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3 tips para reconciliarte con tus sueños

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
Muchos pueden ser los factores que lleven a una persona a abandonar su sueño, sea éste realizar un viaje, terminar una carrera, independizarse económicamente o lo que sea que desee profundamente. ¿Te sientes identificado? Continúa leyendo.


Sea por el motivo que sea que te hayas “peleado” con tu sueño, debes saber que – si se trata de una meta cumplible y no de una irrealidad - , siempre estás a tiempo de lograrlo. Que las cosas no hayan ido como soñabas es parte de la realidad, y de que tal vez en algún momento perdiste de vista tu meta o dejaste de esforzarte en cumplirla.


Es verdad que las cosas que deseamos a veces nunca llegan (pensar que se puede lograr todo lo que se quiere es vivir en una fantasía), pero si como ya dijimos, estamos hablando de metas cumplibles, gran parte de la responsabilidad de que suceda o no está en nosotros y el esfuerzo que hacemos para lograrlo.


3 tips para reconciliarte con tus sueños 


1 – Lo primero: caer en la realidad

Puede que (por ejemplo) al inicio de tu vida profesional te hayas imaginado que todo sería más fácil, que lograrías reconocimiento y un gran salario en poco tiempo y luego de trabajar un buen tiempo ves que en verdad es mucho más difícil llegar a donde quieres estar.

¡Bienvenido a la realidad! A esta altura ya lo sabrás de sobra, pero lo cierto es que todas (o la gran mayoría) de las espectaculares historias de éxito que has escuchado, conllevan mucho esfuerzo detrás. Esto es lo primero que debes entender para no frustrarte con lo que todavía no has logrado y en cambio seguir trabajando para obtenerlo.


2 – No perder de vista tu gran objetivo y trabajar cada día un poco

¿Recuerdas que era lo que soñabas cuando empezaste la carrera, en un trabajo o tu propio camino de emprendimiento? No perder de vista tu gran objetivo es fundamental, pero debes saber que no llegará de un día al otro sino que en buena medida es tu responsabilidad y lo que haces para lograrlo es aún más importante.

Eso que piensas en grande requiere que des muchos pasos pequeños primero. No pierdas de vista tu gran objetivo, pero no lo tengas como meta a todo o nada: ponte objetivos pequeños y cumplibles a corto plazo que te lleven de a poco hacia tu objetivo final. Esta no es solo la manera de no frustrarte: es la forma de realmente alcanzar lo que te propones.


3 – Reconoce tus logros y muévete

Frena el tipo de pensamientos pesimistas que solo te desmotivan y céntrate en lo que has logrado y en lo que eres bueno o sabes hacer, por poco que pueda parecerte.

Por más que suene a una “frase hecha”, reconocer tus triunfos (así sea que te fue muy bien en un examen, que alguien te felicitó por tu trabajo o que has logrado mejorar notablemente una receta a medida que la practicaste más y más) te ayudará a sentir nuevamente la satisfacción de haber hecho las cosas bien.

Deja de “torturarte” por lo que no ha ido bien: ésta es una actitud que te aleja cada vez más de lo que te propones. La cuestión no está en lamentarse cada día sino en tomar las riendas de tu vida, ponerte metas y fechas concretas y empezar a moverte con pasos consistentes hacia tu objetivo.

Se trata ni más ni menos que de ver el medio vaso lleno y de saber que puedes lograr lo que te propongas, aunque eso requiera trabajo y dedicación. Cumplir tu sueño o dejarlo ir está en gran parte en ti y en cuánto estés dispuesto a esforzarte para conseguirlo. La clave es hacer algo (aunque sea muy chiquito) hoy, mañana, pasado mañana y cada día; y ser paciente para ver los resultados.


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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Comunicadora en formación constante

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